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| Hay ciertos debates a los que
respondo con un rotundo "NO". |
Hay tres cosas que pueden pasar en un debate: a)se llega a un intercambio sano de opiniones, donde quien (o quienes) no tenga la razón admite sus errores; b)se aprenden cosas nuevas cuando los interlocutores disuelven sus diferencias en pro de llegar a conclusiones objetivas; y c)el escenario de convierte en una gallera, donde no se pretende probar nada, sino "ganar" (sobre todo en quienes están equivocados).
Viendo este panorama, la pregunta que siempre me hago es: ¿necesito todo el tiempo participar en debates? A esta interrogante añado otra más compleja: ¿hace falta ser siempre "buena gente" y amable en un debate donde la "otra parte" está, claramente, equivocada y sin argumentos de valor? Si eligiera responderlas en pocas palabras, me contentaría con decir un simple "no"; sin embargo, y en aras de ser más explicativo, preciso de varios párrafos para sustentar mi respuesta.
Voy con la primera pregunta. Se supone, en teoría, que en medio de un tema controversial tanto los "defensores" como los "detractores" tienen la obligación de exponer sus argumentos, como también a refutar las ideas de sus adversarios. Ya en este proceso tan aparentemente simple se van cuantiosas horas; incluso si se reglamentara el tiempo, la discusión podría extenderse mucho. A menos que los interlocutores se preparen bien, el debate se convertiría más bien en un "campeonato de discursos presidenciales".
El problema de esto no es tanto el tiempo invertido en debatir, sino qué se logra gracias al debate. He aquí la gran galleta (como decimos en Venezuela). Veamos si lo resuelvo mediante algunas preguntas.
¿Qué lograría yo si intento debatir con un creacionista como William Lane Craig? ¿Qué beneficio saco yo de intentar razonar sobre el Holocausto con "expertos" como David Irving? ¿Hay alguna conclusión objetiva extraíble a partir de un diálogo con J.J. Benítez en materia de astronomía? ¿Puede existir alguna conversación inteligente en física y medicina con Deepak Chopra? ¿Es posible convencer al presidente Chávez de que Simón Bolívar siempre murió de tuberculosis? ¿Cómo hago para hacerle entender a un partidario del revisionismo histórico que Napoleón Bonaparte, Hitler, Lincoln y Voltaire no eran ateos?
Dudo mucho que se pueda lograr algo. Mejor dicho, dudo que yo pueda lograr algo; en mi experiencia personal, no he podido tener una buena conversación con ningún tipo de magufo (= seudocientífico o creyente en seudociencias), extremista religioso o extremista político en casi ningún momento de mi vida como ateo (salvo contadas excepciones, claro). Explicaría la causa de semejante situación, pero esta cita magistral de Carl Sagan lo dice todo:
Pensando bien en todo lo dicho en los anteriores párrafos, reflexiono y llego a una primera respuesta: no estoy obligado ni necesito estar presente en todo debate que se abra, sea cual sea el tema tratado. Si me invitan a debatir, aceptaría gustoso, siempre y cuando los "adversarios" no sean:
a.-Neonazis, izquierdistas con tendencia al estalinismo (con sus equivalentes, chavismo incluído), ultraderechistas, libertarianistas (sí, de esos que apoyan a Ron Paul), fascistas y sus "amigos" irracionales en materia política. Con esta gente las posibilidades de tener un debate productivo son prácticamente nulas. No ceden un ápice de su territorio ideológico en pro de la razón, hacen caso omiso de las evidencias (salvo cuando éstas soplen a su favor) y se valen de trampas retóricas para tratar de lavarme el cerebro (o el de alguien más). Lo siento mucho, pero con personas de este tipo no pienso debatir.
b.-Fundamentalistas religiosos, incluso si son budistas, taoístas, y todo "-ista" que exude extremismo a través de la fe. Si usted cree en algún dios o pertenece alguna a alguna religión, seguramente podremos tener un debate en condiciones idóneas. Si usted es extremista en dichas creencias y en su postura dentro de su iglesia...olvídelo, mejor váyase a freír espárragos.
c.-Sexistas, homófobos, racistas, xenófobos y sus "amigas" irracionales (puede que se me escape alguna). Desprecio a esta gentuza. No puede ser posible que en pleno Siglo XXI existan personas con semejante retraso mental. La cantidad de barbaridades dicha por estas es tal que hasta el Maestro Yoda pasaría al lado oscuro de la fuerza. Con ellos no hay debate posible.
d.-Magufos. En el fondo muchos de ellos son apologistas de la religión, aunque se empeñen en negarlo. ¿Verdad, fanfarrones partidarios del New Age, ufólogos charlatanes, ignorantes fanáticos de la "Escuela de Austria" y mentirosos conspiranoicos? Su aparente "conocimiento" no es sino una mezcolanza de creencias locas con retórica barata para hacer creer a la gente que sus ideas son librepensadoras. Dada la gran cantidad de falacias y mentiras existente en el magufismo, me niego a debatir con sus partidarios, salvo que tengan alguna evidencia contrastable científicamente que valga la pena evaluar. Si no, no.
e.-Relativistas, metafísicos, "multicultis" y negacionistas anticientíficos. Muchas de las personas que he visto profesando estas "ideas" están más locas que una cabra. Otros son más tercas que una mula; sin importar cuánta evidencia use para demostrar mis afirmaciones, esta "gente" siempre usa la filosofía (mejor dicho, la filosofía malinterpretada o con tendencia a la seudociencia) para rebobinar colecciones enteras de incoherencias del tipo "lo único cierto es que todo es falso", "esa es su cultura, sanguinaria, pero es su cultura, respétala" o "toda la ciencia/historia es una manipulación". Para llevarse las manos a la cabeza...
f.-Proselitistas. No importa cuál idea irracional intenten venderme. Lo consideraré spam e ipso facto cortaré de raíz el debate. No tengo tiempo para "publicidad ideológica/religiosa/dogmática". Tomen sus fantoches "ideas" y guárdenselas.
No me malentiendan. No decido negarme a debatir con alguien simplemente por el hecho de estar asociado a tal o cual creencia (lo cual constituye claramente un ad hominem), sino porque sus dogmas siempre repiten sus rancias falacias como si fueran mantras, pensando así que si repiten sus mentiras, se convertirán de algún modo en verdad. Usaré las inteligentes palabras de Richard Dawkins para hacerme entender mejor:
Ahora que menciono a Dawkins y su respuesta a Craig, me voy entonces a la segunda pregunta hecha al inicio de este post. Veamos esta imagen (via 9GAG), seguro que vendrá una clarificadora respuesta:

Viendo este panorama, la pregunta que siempre me hago es: ¿necesito todo el tiempo participar en debates? A esta interrogante añado otra más compleja: ¿hace falta ser siempre "buena gente" y amable en un debate donde la "otra parte" está, claramente, equivocada y sin argumentos de valor? Si eligiera responderlas en pocas palabras, me contentaría con decir un simple "no"; sin embargo, y en aras de ser más explicativo, preciso de varios párrafos para sustentar mi respuesta.
Voy con la primera pregunta. Se supone, en teoría, que en medio de un tema controversial tanto los "defensores" como los "detractores" tienen la obligación de exponer sus argumentos, como también a refutar las ideas de sus adversarios. Ya en este proceso tan aparentemente simple se van cuantiosas horas; incluso si se reglamentara el tiempo, la discusión podría extenderse mucho. A menos que los interlocutores se preparen bien, el debate se convertiría más bien en un "campeonato de discursos presidenciales".
El problema de esto no es tanto el tiempo invertido en debatir, sino qué se logra gracias al debate. He aquí la gran galleta (como decimos en Venezuela). Veamos si lo resuelvo mediante algunas preguntas.
¿Qué lograría yo si intento debatir con un creacionista como William Lane Craig? ¿Qué beneficio saco yo de intentar razonar sobre el Holocausto con "expertos" como David Irving? ¿Hay alguna conclusión objetiva extraíble a partir de un diálogo con J.J. Benítez en materia de astronomía? ¿Puede existir alguna conversación inteligente en física y medicina con Deepak Chopra? ¿Es posible convencer al presidente Chávez de que Simón Bolívar siempre murió de tuberculosis? ¿Cómo hago para hacerle entender a un partidario del revisionismo histórico que Napoleón Bonaparte, Hitler, Lincoln y Voltaire no eran ateos?
Dudo mucho que se pueda lograr algo. Mejor dicho, dudo que yo pueda lograr algo; en mi experiencia personal, no he podido tener una buena conversación con ningún tipo de magufo (= seudocientífico o creyente en seudociencias), extremista religioso o extremista político en casi ningún momento de mi vida como ateo (salvo contadas excepciones, claro). Explicaría la causa de semejante situación, pero esta cita magistral de Carl Sagan lo dice todo:
"No puedes convencer a un creyente de nada porque sus creencias no están basadas en evidencia, están basadas en una enraizada necesidad de creer."Y Sagan tiene toda la razón. Bueno, si bien es cierto que hay creyentes, magufos y extremistas políticos quienes a la larga terminan por "suavizar" sus posturas (incluso abandonarlas, como hice yo), hay muchísimos otros que ni con toda la evidencia del mundo cambiarían su modo de pensar. Prefieren la aparente seguridad ofrecida por sus dogmas a la "inseguridad" del conocimiento generado por la ciencia, lo cual muestra una clara cerrazón mental y por tanto, una gran incapacidad -o en su defecto, dificultad- para aprender cosas nuevas.
Pensando bien en todo lo dicho en los anteriores párrafos, reflexiono y llego a una primera respuesta: no estoy obligado ni necesito estar presente en todo debate que se abra, sea cual sea el tema tratado. Si me invitan a debatir, aceptaría gustoso, siempre y cuando los "adversarios" no sean:
a.-Neonazis, izquierdistas con tendencia al estalinismo (con sus equivalentes, chavismo incluído), ultraderechistas, libertarianistas (sí, de esos que apoyan a Ron Paul), fascistas y sus "amigos" irracionales en materia política. Con esta gente las posibilidades de tener un debate productivo son prácticamente nulas. No ceden un ápice de su territorio ideológico en pro de la razón, hacen caso omiso de las evidencias (salvo cuando éstas soplen a su favor) y se valen de trampas retóricas para tratar de lavarme el cerebro (o el de alguien más). Lo siento mucho, pero con personas de este tipo no pienso debatir.
b.-Fundamentalistas religiosos, incluso si son budistas, taoístas, y todo "-ista" que exude extremismo a través de la fe. Si usted cree en algún dios o pertenece alguna a alguna religión, seguramente podremos tener un debate en condiciones idóneas. Si usted es extremista en dichas creencias y en su postura dentro de su iglesia...olvídelo, mejor váyase a freír espárragos.
c.-Sexistas, homófobos, racistas, xenófobos y sus "amigas" irracionales (puede que se me escape alguna). Desprecio a esta gentuza. No puede ser posible que en pleno Siglo XXI existan personas con semejante retraso mental. La cantidad de barbaridades dicha por estas es tal que hasta el Maestro Yoda pasaría al lado oscuro de la fuerza. Con ellos no hay debate posible.
d.-Magufos. En el fondo muchos de ellos son apologistas de la religión, aunque se empeñen en negarlo. ¿Verdad, fanfarrones partidarios del New Age, ufólogos charlatanes, ignorantes fanáticos de la "Escuela de Austria" y mentirosos conspiranoicos? Su aparente "conocimiento" no es sino una mezcolanza de creencias locas con retórica barata para hacer creer a la gente que sus ideas son librepensadoras. Dada la gran cantidad de falacias y mentiras existente en el magufismo, me niego a debatir con sus partidarios, salvo que tengan alguna evidencia contrastable científicamente que valga la pena evaluar. Si no, no.
e.-Relativistas, metafísicos, "multicultis" y negacionistas anticientíficos. Muchas de las personas que he visto profesando estas "ideas" están más locas que una cabra. Otros son más tercas que una mula; sin importar cuánta evidencia use para demostrar mis afirmaciones, esta "gente" siempre usa la filosofía (mejor dicho, la filosofía malinterpretada o con tendencia a la seudociencia) para rebobinar colecciones enteras de incoherencias del tipo "lo único cierto es que todo es falso", "esa es su cultura, sanguinaria, pero es su cultura, respétala" o "toda la ciencia/historia es una manipulación". Para llevarse las manos a la cabeza...
f.-Proselitistas. No importa cuál idea irracional intenten venderme. Lo consideraré spam e ipso facto cortaré de raíz el debate. No tengo tiempo para "publicidad ideológica/religiosa/dogmática". Tomen sus fantoches "ideas" y guárdenselas.
No me malentiendan. No decido negarme a debatir con alguien simplemente por el hecho de estar asociado a tal o cual creencia (lo cual constituye claramente un ad hominem), sino porque sus dogmas siempre repiten sus rancias falacias como si fueran mantras, pensando así que si repiten sus mentiras, se convertirán de algún modo en verdad. Usaré las inteligentes palabras de Richard Dawkins para hacerme entender mejor:
"¿Por qué declino ir a debates con creacionistas? ¿Lo haría usted si fuera geógrafo? ¿Accedería a debatir con un creyente en la Tierra plana? Llega un punto en que si accedes ir a una plataforma de debate, con alguien que piensa de esa forma, le estás dando un estatus. Es como si un verdadero científico apareciera en una plataforma de debate, digamos, por ejemplo, que un científico experto en reproducción apareciera en una plataforma con un defensor de la 'teoría de la cigüeña'." (Fuente)Completamente de acuerdo. Y después que Dawkins explicó el por qué no debatirá con William Craig, comprendí que no debo sentirme "cobarde" si no accedo a un "encuentro de ideas"; mucho menos me sentiré así si el debatiente es un apologista de la inmoralidad (e.g.: racismo, xenofobia, sexismo, genocidios, etc.).
Ahora que menciono a Dawkins y su respuesta a Craig, me voy entonces a la segunda pregunta hecha al inicio de este post. Veamos esta imagen (via 9GAG), seguro que vendrá una clarificadora respuesta:

Traduzco del inglés: "Sé que debería respetar tu opinión, pero lo encuentro difícil porque eres un maldito idiota". He aquí surge mi duda: ¿en función de qué cosas debería mostrar respeto con mi interlocutor durante un debate?
Siendo breve, respondería simplemente con un "en función de cuándo el respeto hacia esta persona termina". Como en la primera pregunta, más interrogantes se asoman.
A ver: ¿merece algún respeto un interlocutor que afirma cosas sin ofrecer la menor prueba de cuanto dice? ¿Qué respeto puedo dar a alguien que intenta refutarme sin usar siquiera una sola referencia en respaldo a sus argumentos? ¿Se puede respetar a alguien que quiera rebatirme mediante presuntas evidencias que nunca ha analizado? ¿De qué manera respeto a una persona que intenta contestarme citándome textos (libros, revistas, etc.) que no ha leído ni por asomo? ¿Cómo es posible respetar a otro debatiente si éste usa su postura para hacer apología de posturas peligrosas (racismo, sexismo, etc.)? ¿Qué respeto merece alguien que en medio de un debate solamente emplea falacias, se va por la tangente y miente sobre las ideas de los demás? ¿Cómo es posible respetar a alguien cuyos ideales se oponen completamente a la libertad de pensamiento y de expresión? ¿Cómo respetar a otro debatiente que no tiene el menor conocimiento del tema tratado?
Definitivamente aquí todas mis respuestas estarían repletas de negaciones. Siendo franco, ¿cómo puedo ser diplomático con alguien que claramente no merece un trato educado? De ninguna manera esto me es posible. No puedo otorgar respeto ni tolerancia a alguien que claramente no da ni respeto ni tolerancia; mucho menos lo haría si tampoco da evidencias o se niega a demostrar sus afirmaciones. Esta viene siendo, pues, mi segunda respuesta.
Me llamó la atención lo dicho por Dan Dennett en su elogio a Christopher Hitchens cuando dijo:
Y no me importa si el debate ocurre en este blog, en televisión, en la radio o en Facebook. Si tengo que llamar "mentiroso" a un negacionista del Holocausto, lo haré sin vacilar. Si tengo que llamar a alguien "sexista inmoral", sin duda lo haré. Si tengo que acusar a alguien de "charlatán" o "ignorante", no temblará mi voz en hacerlo. Si debo llamar "tonto" o "inculto" a alguien, no tendré miedo en decírselo. Y sólo si es extremadamente necesario -solamente cuando un lenguaje "suave" sea insuficiente ante ciertas "personas", emplearé groserías (tal como me vi obligado a hacer en esta entrada).
Como de costumbre, siempre tendré evidencias a la mano cuando necesite realizar mis acusaciones. Si no, simplemente estaría cayendo en la misma retórica barata que ha desgastado tanto el cerebro de los religiosos extremistas, fanáticos politiqueros, conspiranoicos y demás "especímenes" irracionales de este planeta (dato curioso: la mayoría de los que me han atacado lo han hecho sin una sola evidencia. Quienes han usado alguna, las han "torcido" de modo que encajaran con sus alocados dogmas. Esto se resume en una palabra: deshonestidad. ¿Se puede respetar semejante desfachatez? ¡Bajo ninguna circunstancia!).
Reflexiono a diario y me doy cuenta del tiempo perdido en debates inútiles. Tantos libros por leer, tantas experiencias bonitas en la vida por vivir, tantas películas interesantes para ver, tanto manga para disfrutar (todavía no termino de ver todos los episodios de Mazinger Z y Slam Dunk), tantos álbumes de música por escuchar, tantas entradas por escribir, tantos sitios para viajar...y viene una pila de lunáticos "zombificados" de dogma a decirme con insistencia "venga, debatamos si 2 más 2 es igual a 5". Sí, hágale, como si yo tuviera todo el tiempo del mundo para atenderlos...
Sigo el ejemplo de Richard Dawkins: me niego a debatir con cualquier persona siempre y cuando quiera decir o demostrar algo realmente importante (con pruebas científicas, claro). También sigo el ejemplo de Christopher Hitchens: soy totalmente rudo y grosero en la medida que el otro debatiente pierda su respeto con sus mentiras, falacias y apologías a la inmoralidad o a la irracionalidad. Desde luego, si en un debate cometo un error, lo corregiré gustoso, sabiendo que he aprendido algo nuevo; del resto, no tendré la menor piedad en atacar creencias ni posturas traídas de los cabellos.
Vale, hasta aquí me trajo el río, por ahora. Bienvenidos sus comentarios :-)
Siendo breve, respondería simplemente con un "en función de cuándo el respeto hacia esta persona termina". Como en la primera pregunta, más interrogantes se asoman.
A ver: ¿merece algún respeto un interlocutor que afirma cosas sin ofrecer la menor prueba de cuanto dice? ¿Qué respeto puedo dar a alguien que intenta refutarme sin usar siquiera una sola referencia en respaldo a sus argumentos? ¿Se puede respetar a alguien que quiera rebatirme mediante presuntas evidencias que nunca ha analizado? ¿De qué manera respeto a una persona que intenta contestarme citándome textos (libros, revistas, etc.) que no ha leído ni por asomo? ¿Cómo es posible respetar a otro debatiente si éste usa su postura para hacer apología de posturas peligrosas (racismo, sexismo, etc.)? ¿Qué respeto merece alguien que en medio de un debate solamente emplea falacias, se va por la tangente y miente sobre las ideas de los demás? ¿Cómo es posible respetar a alguien cuyos ideales se oponen completamente a la libertad de pensamiento y de expresión? ¿Cómo respetar a otro debatiente que no tiene el menor conocimiento del tema tratado?
Definitivamente aquí todas mis respuestas estarían repletas de negaciones. Siendo franco, ¿cómo puedo ser diplomático con alguien que claramente no merece un trato educado? De ninguna manera esto me es posible. No puedo otorgar respeto ni tolerancia a alguien que claramente no da ni respeto ni tolerancia; mucho menos lo haría si tampoco da evidencias o se niega a demostrar sus afirmaciones. Esta viene siendo, pues, mi segunda respuesta.
Me llamó la atención lo dicho por Dan Dennett en su elogio a Christopher Hitchens cuando dijo:
"La mayoría de los portavoces de la religión esperan ser tratados no sólo con respeto, sino con una deferencia especial que se supone que les corresponde, porque la causa que defienden es muy justa. Luego, a menudo abusan de ese privilegio mediante el uso de su tiempo en el escenario para tergiversar tanto sus propias instituciones como las críticas que de ellas se ofrece." (Fuente)¡Correcto! ¡Ese respeto no funciona salvo como una patente de corso para más falacias, mentiras y ataques personales! Si yo, en teoría, no tengo derecho a recibir un trato "especial", es lógico que mis debatientes tampoco lo tengan (ni siquiera siendo creyentes). Y todavía hay gente que tiene el descaro de llamarme "grosero" o "exagerado" cuando ataco verbalmente las religiones o a ciertas personas en "Voces irracionales"...
Y no me importa si el debate ocurre en este blog, en televisión, en la radio o en Facebook. Si tengo que llamar "mentiroso" a un negacionista del Holocausto, lo haré sin vacilar. Si tengo que llamar a alguien "sexista inmoral", sin duda lo haré. Si tengo que acusar a alguien de "charlatán" o "ignorante", no temblará mi voz en hacerlo. Si debo llamar "tonto" o "inculto" a alguien, no tendré miedo en decírselo. Y sólo si es extremadamente necesario -solamente cuando un lenguaje "suave" sea insuficiente ante ciertas "personas", emplearé groserías (tal como me vi obligado a hacer en esta entrada).
Como de costumbre, siempre tendré evidencias a la mano cuando necesite realizar mis acusaciones. Si no, simplemente estaría cayendo en la misma retórica barata que ha desgastado tanto el cerebro de los religiosos extremistas, fanáticos politiqueros, conspiranoicos y demás "especímenes" irracionales de este planeta (dato curioso: la mayoría de los que me han atacado lo han hecho sin una sola evidencia. Quienes han usado alguna, las han "torcido" de modo que encajaran con sus alocados dogmas. Esto se resume en una palabra: deshonestidad. ¿Se puede respetar semejante desfachatez? ¡Bajo ninguna circunstancia!).
Reflexiono a diario y me doy cuenta del tiempo perdido en debates inútiles. Tantos libros por leer, tantas experiencias bonitas en la vida por vivir, tantas películas interesantes para ver, tanto manga para disfrutar (todavía no termino de ver todos los episodios de Mazinger Z y Slam Dunk), tantos álbumes de música por escuchar, tantas entradas por escribir, tantos sitios para viajar...y viene una pila de lunáticos "zombificados" de dogma a decirme con insistencia "venga, debatamos si 2 más 2 es igual a 5". Sí, hágale, como si yo tuviera todo el tiempo del mundo para atenderlos...
Sigo el ejemplo de Richard Dawkins: me niego a debatir con cualquier persona siempre y cuando quiera decir o demostrar algo realmente importante (con pruebas científicas, claro). También sigo el ejemplo de Christopher Hitchens: soy totalmente rudo y grosero en la medida que el otro debatiente pierda su respeto con sus mentiras, falacias y apologías a la inmoralidad o a la irracionalidad. Desde luego, si en un debate cometo un error, lo corregiré gustoso, sabiendo que he aprendido algo nuevo; del resto, no tendré la menor piedad en atacar creencias ni posturas traídas de los cabellos.
Vale, hasta aquí me trajo el río, por ahora. Bienvenidos sus comentarios :-)






















































