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jueves, 29 de enero de 2015

Planeta desencantado. Capítulo 3 - Hache dos o

Buenas, buenas, estimados lectores, ¿cómo han estado? Espero que la hayan pasado de maravilla últimamente. Ya sé que más de un visitante de este blog ha estado ansioso de ver una nueva entrega de Planeta desencantado en la cual una vez más he de destripar las ufológicas locuras de J.J. Benítez, quien en Los señores del agua no escatima sus palabras para llenarnos el pasado con extraterrestres en culturas ancestrales que apenas daba sus primeros pasos en sus avances tecnológicos y científicos. De esta manera, lo que están a punto de ver no es sino la regurgitación de las mismas patrañas aplicadas a otros grupos humanos, en otras lenguas y en otras épocas históricas. 

Mis expectativas en encontrar algo de raciocinio en Benítez han sido erróneas por completo porque no las he hallado en lo absoluto. En la tercera parte de su Planeta encantado (leer transcripción aquí) Benítez nos traslada al continente africano en el cual la etnia dogon, de Mali, parece albergar más conocimiento del que aparenta tener; por tanto, Benítez indaga en este pueblo para decirnos que los miembros de esta cultura sabían, desde hace muchísimos años y gracias a los alienígenas, cosas que nadie más pudo descubrir sino hasta el siglo XX, lo cual supuestamente hace que nuestra sociedad moderna no sea sino una soberana ridiculez.

Antes de entrar en materia, he de avisarles que algunas de mis fuentes están en francés; como no sé ni jota de eso, he traído conmigo la ayuda de Ana Zerpa para entender esos textos. Ana es una queridísima amiga y también colaboradora a la lluvia de ideas de este blog; además, ella estudió la misma carrera universitaria que yo pero se especializó profesionalmente en el área de la traducción.

sábado, 27 de diciembre de 2014

Desarmando el nazismo. Capítulo 1 - Cicatrices

Miembros de Tercera Fuerza haciendo el saludo fascista.
Señalaba acertadamente Benedict Anderson en sus Comunidades imaginadas que las ideas pueden piratearse, pues éstas carecen de una patente unívoca que pueda sujetarlas; para Anderson la nación es una idea que no tiene derecho de autor. Sin embargo, cabe acotar que la diversificación ideológica de Anderson no se aplica con exclusividad a algo tan complejo como un imaginario colectivo confinado a su territorio sino también a los conceptos que éste desarrolla en su mentalidad a través del tiempo en términos políticos, religiosos, sociales y culturales. Además, tenemos el hecho de que las ideas, al no ser cronológicamente homogéneas, tienen diferencias notables en épocas distintas, por lo cual éstas son manifestaciones del pasado y del presente. El nazismo forma parte de esta regla.

Contrario a los textos presentados por los analistas, el desmantelamiento del nazismo no ha de comenzar aquí relatando sus orígenes, ni sus antecedentes y mucho menos su trasfondo, sino que ha de explorarse mediante un estudio que considere el fascismo de Adolf Hitler como un fenómeno contemporáneo pirateado cuyas metas, atadas a delirios de la primera mitad del siglo XX, se niegan a morir al intentar imponerse en nuestro convulsionado mundo de recientes sucesos interesantes en materia de geopolítica internacional. Así, los esfuerzos teóricos presentados en estas líneas comentan y reflexionan el rol desempeñado por el nazismo en la actualidad, aunque también la manera en la cual éste ha sido visto e incluso abusado desde otros ángulos del pensamiento. 

viernes, 26 de setiembre de 2014

Contestando a los ignaros castrocomunistas

Cuando desmantelé las falacias de una imagen viral a favor del gobierno dictatorial de los Castro en mi artículo titulado Cuba: la isla de la infelicidad (el cual ha sido reproducido en Cubaencuentro.com con mi autorización), tuve el presentimiento de que habrían reacciones por parte de sus partidarios, quienes actuarían airadamente al saber que han abusado de su credulidad con datos con los cuales no están familiarizados; estos datos siempre están disponibles en fuentes oficiales cuyos informes, si bien tienen datos confiables, no sólo suelen poseer un vocabulario pesado sino que también suelen estar en inglés, por lo cual muchísimos hispanohablantes no hacen una parada en su viaje internetero con el objeto de contrastar si lo que dicen ciertos medios de comunicación concuerda de verdad con lo que ha sido mencionado en los organismos internacionales. 

Por lo que he observado recientemente, la arremetida de la izquierda reaccionaria ha sido furiosa, pero no en contra de los mentirosos en sus filas sino en contra de quienes les quitan su careta de estafadores ideológicos. Por tanto, lo que se hará subsecuentemente es contestar las atolondradas dizque refutaciones de los castrocomunistas cuya línea argumentativa se asemeja a la de Humberto Herrera Carles, quien ya redactó toda una entrada de su blog para intentar desacreditar mi campaña contra la desinformación mamerta/ñángara/chaira con la cual parece haber gente empeñada en perpetuarla.

jueves, 11 de setiembre de 2014

¿Por qué no se pueden demostrar afirmaciones con resúmenes?

Una portada de la revista científica Nature.
Últimamente se ha puesto de moda que en los debates acalorados se finja el dominio del tema mediante enlaces a publicaciones de las cuales sólo se puede ver el resumen (o abstract, en inglés), cuando lo ideal es que se pueda consultar el trabajo académico completo. Esta tendencia, desdichadamente en aumento, muestra cómo la pereza mental es capaz de preferir la digestión rápida de la información al examen riguroso de la misma, masticando con lentitud cada uno de sus bocados que devienen en los bolos alimenticios a procesarse dentro del sistema digestivo de la razón, en el cual se absorben los nutrientes y se expulsan los desechos. En los párrafos subsiguientes se explicará por qué dicha tendencia es ilógica e inútil para asumir la carga de la prueba.

Valgámonos, primero que todo, de ejemplos didácticos a través de la literatura y la filosofía. Cuando se juzga, analiza, valora y comenta una novela o concepto, es preciso conocer a cabalidad esa novela y ese concepto leyendo la obra, no sólo la introducción, ni la sinopsis de la contraportada y mucho menos el spoiler de la Wikipedia porque ninguno de estos tres tipos de resumen cuenta la trama argumental, así como tampoco las disquisiciones del autor. Observemos con mucha atención dos casos de ello: el de Isabel Allende en La casa de los espíritus y el de Jean-Jacques Rousseau en su Contrato social.
La casa de los espíritus narra la saga familiar de los Trueba, desde principios de siglo hasta nuestra época. Magistralmente ambientada en algún lugar de América Latina, la novela sigue paso a paso el dramático y extravagante destino de unos personajes atrapados en un entorno sorprendente y exótico. (...) Una novela de impecable pulso estilístico y aguda lucidez histórica y social.”1
“Quiero averiguar si puede haber en el orden civil alguna regla de administración legítima y segura tomando a los hombres tal como son y a las leyes tales como pueden ser. Procuraré aliar siempre, en esta indagación, lo que la ley permite con lo que el interés prescribe, a fin de que la justicia y la utilidad no se hallen separadas.
Entro en materia sin demostrar la importancia de mi asunto. Se me preguntará si soy príncipe o legislador para escribir sobre política. Yo contesto que no, y que por eso mismo es por lo que escribo sobre política. Si fuese príncipe o legislador, no perdería el tiempo en decir lo que es preciso hacer, sino que lo haría o me callaría. 
Nacido ciudadano en un Estado libre, y miembro soberano, por muy débil influencia que pueda ejercer mi voz en los asuntos públicos, me basta el derecho de votar sobre ellos para imponerme el deber de instruirme: ¡dichoso cuantas veces medito acerca de los gobiernos, por encontrar en mis investigaciones razones para amar al de mi país!”2
Lo recién citado es un adelanto de lo que el lector hallará al momento de sumergirse en los libros, mas no se señala el final del relato de los Trueba ni se desentraña la perspectiva política rousseauniana. Por tanto, ambos resúmenes no cuentan como evidencias en un debate literario o filosófico porque éstos no tienen la intención de probar un punto de vista sino de comprimirlo en pocas líneas. Desde luego, la única forma de comprender la cosmovisión de alguien es adentrándose en sus textos porque la feminidad en la novela de Allende y el pensamiento de la Ilustración del Contrato no se pueden entender con síntesis.

viernes, 22 de agosto de 2014

Cuba: la isla de la infelicidad

La manera más irracional de defender un país o al gobierno que lo rige es mediante idealizaciones claramente cargadas de prejuicios excesivamente optimistas, los cuales siempre tuercen la realidad que tenemos enfrente. En estas idealizaciones, el sesgo político sustituye los datos sobrios con copas de ideas ebrias en tergiversaciones, sobresimplificaciones, falacias y mentiras que transforman lo infernal en paradisíaco. En el caso de Cuba, la izquierda reaccionaria ha gastado enteros arsenales retóricos en presentar a esta nación como un digno ejemplo que debe ser seguido por el resto de Latinoamérica para trascender el esquema del capitalismo norteamericano encabezado por los Estados Unidos. Cuba es, desde este enfoque, un hermoso lugar.

El “sueño cubano” ha sido aupado en Internet con escritos variopintos e imágenes que circulan a menudo en las redes sociales como la que acompaña esta entrada; la de un maquiavélico Tio Sam cuyos brazos bestiales cubren la isla caribeña con una demoníaca mirada. En esto último he de centrar el análisis de los párrafos subsiguientes, el cual contrasta las afirmaciones de su texto (a excepción del tema del embargo de los Estados Unidos porque eso es harina de otro costal) con la información que de verdad circula en la red, principalmente según fuentes oficiales, las cuales permitirán demostrar que la idílica perspectiva pro-Cuba está desenfocada y tiene una visión distorsionada de los hechos a los que presuntamente dice atenerse.

jueves, 31 de julio de 2014

Las líneas humanas de Nazca

A Perú, como a cualquier otro país portador de riquezas arqueológicas, le sobran los enigmas en cuanto a sus civilizaciones antiguas y oportunistas que se lucran de ellos para comerciar ilegalmente con el patrimonio histórico-cultural, aunque estos oportunistas tampoco tienen escrúpulos para adjudicarse el descubrimiento de supuestas verdades que no existen y que nunca existieron. Machu Picchu y Sacsayhuamán, por ejemplo, son lugares donde las construcciones tienen una magnificencia que para muchos resulta inverosímil su elaboración con tecnología precolombina, lo cual da como consecuencia la repetición incesante del mantra seudocientífico conocido como “los aliens lo hicieron”. Con las celebérrimas Líneas de Nazca esto pasa hasta llegar al paroxismo.

La ciencia, empero, se ha encargado de disolver la ignorancia con evidencias tan numerosas como contundentes que revelan lo infundadas que son las afirmaciones seudocientíficas, específicamente aquellas que giran en torno a los grupos humanos cuyos rastros de su paso en este mundo son escasos o nulos. Por tanto, la ciencia ha realizado un trabajo muy arduo a la hora de desenterrar y reconstruir el pasado de Perú mediante innovaciones que han extraído de su suelo muchos más datos de los que cualquiera hubiera podido imaginar. Las Líneas de Nazca son y serán el epítome de un conjunto de hallazgos que han sido posibles gracias a los recientes avances de la ciencia, así como los de la tecnología, porque ya no serán vistas por los especialistas como simples trazos en el suelo.

domingo, 29 de junio de 2014

Venezuela Bananera en Marcha (II)

Preludio: ante todo pido disculpas a algunos lectores, principalmente algunos amigos míos, por no haber hecho esta entrada como lo había prometido en cuanto a mis críticas hacia la oposición venezolana y los partidos políticos que la componen (aunque el chavismo no sale indemne de este caos politiquero), pero mis compromisos universitarios me han absorbido el tiempo que normalmente dedico a investigar para los propósitos de este blog en el cual tengo la costumbre de utilizar enlaces y no pocas citas textuales. Por ello, aquí me centraré en poner en tela de juicio las presuntuosas virtudes criollas que, aunadas a varios defectos, conforman la masa deforme patriotera que se regocija en su incesante pedantería tricolor.

Efectivamente, es menester, por enésima vez, un cuestionamiento crítico y una condena de los cimientos socioculturales del bananerismo venezolano además de la venezolanidad en sí misma, los cuales sólo contribuyen a generar una visión de la nacionalidad que en realidad es un espejismo de estereotipos autoimpuestos. Las supuestas bondades de la “Pequeña Venecia” encierran paradojas, contradicciones y falacias cubiertas con engaños autocomplacientes respecto a su futuro, su presente y su pasado. La idiosincrasia criolla todavía fantasea con los mitos acerca del terruño en una caverna platónica llena de apariencias.

Conviene, pues, un desafío severo de la identidad nacional de Venezuela y una crítica a quienes la promueven con irresponsable ignorancia o de mala fe. Así, lo que nos hace venezolanos debe ser, de ahora en adelante, no un motivo de orgullo irracional colectivo sino un estímulo indetenible de crudas reflexiones que, a medida que amplíe este artículo, contienen las verdades que a muchos les resultan muy incómodas.