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miércoles, 17 de abril de 2013

Planeta desencantado. Capítulo 1 – ¿Cuál huella?

Hola a todos. Antes de comenzar a desentrañar (y re-fu-tar) todo este zaperoco magufo ufológico, quiero resumirles de qué va la primera entrega del Planeta encantado de J.J. Benítez, especialmente a quienes nunca han visto este set de filmes. La huella de los dioses nos da un tour “reservado” en un Perú precolombino cuya civilización (¿o deberíamos decir civilizaciones?) deja más preguntas que respuestas con el Candelabro de Paracas, las Piedras grabadas de Ica y las Líneas de Nazca. ¿Les son familiares estos nombres?

Sea su respuesta sí o no, ¡allá voy! Hagan clic aquí para leer toda la transcripción.
“(3:46) El candelabro de Paracas. Hace treinta años nadie supo darme razón del por qué de este gran tridente. Hoy la situación es la misma: nadie sabe. Sus medidas son espectaculares:

-Longitud máxima: 183 metros.

-Anchura de los brazos: 3,2 metros.

-Profundidad de los surcos: entre 1 y 1,2 metros.

-Y en la base un rectángulo de 20 x 14 metros. (4:21)”

martes, 26 de marzo de 2013

Las Comunidades imaginadas de Benedict Anderson

Al delinear cualquier nación, siempre se corre el riesgo de sumergirnos demasiado en el uso –en muchas ocasiones enredoso- de las etiquetas. El investigador, por tanto, enfrenta la ardua tarea de sostener un análisis que reconozca sabiamente la realidad de la vox populi sin por ello alejarse de la imparcialidad, y a partir de allí, entablar una crítica. Una aproximación interesante a esta cuestión la tenemos en el académico Benedict Anderson en Comunidades imaginadas: reflexiones sobre el origen y la difusión del nacionalismo (Imagined Communities: Reflections on the Origin and Spread of Nationalism, en inglés), un texto que aquí suscita un interés especial.

El capítulo primero (Introducción) tiene dos segmentos: el propósito del libro y la elaboración de una definición sobria de nación. Los cimientos de sus disertaciones manan, lógicamente, de las deficiencias de teorías que no fueron satisfactorias y, por tanto, en un intento de ofrecer un enfoque alterno:
“Creo que, sobre este tema, tanto la teoría marxista como la liberal se han esfumado en un tardío esfuerzo tolemaico por ‘salvar al fenómeno’; y que se requiere con urgencia una reorientación de perspectiva en un espíritu copernicano, por decirlo así. Mi punto de partida es la afirmación de que la nacionalidad, o la ‘calidad de nación’ –como podríamos preferir decirlo, en vista de las variadas significaciones de la primera palabra-, al igual que el nacionalismo, son artefactos culturales de una clase particular. A fin de entenderlos adecuadamente, necesitamos considerar con cuidado cómo han llegado a ser en la historia, en qué formas han cambiado sus significados a través del tiempo y por qué, en la actualidad, tienen una legitimidad emocional tan profunda. Trataré de demostrar que la creación de estos artefactos, a fines del siglo XVIII, fue la destilación espontánea de un ‘cruce’ complejo de fuerzas históricas discretas; pero que, una vez creados, se volvieron ‘modulares’, capaces de ser trasplantados, con grados variables de autoconciencia, a una gran diversidad de terrenos sociales, de mezclarse con una diversidad correspondientemente amplia de constelaciones políticas e ideológicas. También trataré de explicar por qué estos artefactos culturales particulares han generado apegos tan profundos.” (Anderson, p. 21)

jueves, 7 de febrero de 2013

Microdisertaciones (I)

Preludio: pasó la enésima fecha del dizque apocalipsis, y todavía seguimos llenos de farsantes por doquier. Alfonso León, el Arquitecto de Sueños de Venevisión, fue uno de tantos mitómanos de profesión que hizo su agosto con las profecías inexistentes de una civilización mesoamericana (i.e., los mayas) cuyo interés en averiguar el porvenir estaba limitado a su propia gente. Tuve la ocasión de ver su programa televisivo decembrino en el 2012 donde explicaba su “profundo entendimiento” en la materia; se notaba a leguas que no sabía ni jota de astronomía, historia, matemática, física...Él era (bueno, aún es) toda una oda a la ignorancia humana, todo un epítome zarrapastroso de los dogmas medievales, cuando no los de la Antigüedad.

Es comprensible, evidentemente, la idiosincrasia etrusca con sus compulsivos augurios, pues en esa época se sabía poco del universo, por lo cual brotaron, inevitablemente, esas divagaciones que terminaron construyendo su cosmología. Pero lo que no es comprensible es esa necedad de perpetuar el oscurantismo mediante el reciclaje de embustes ya desmentidos ad nauseam. Desde el 2000, el Armagedón se convirtió en un cliché espurio, en un vocablo sin valor. Es lamentable que en pleno Siglo XXI muchos sigan creyendo en el fin del mundo, y que muchos sigan estafando impunemente en base a este engaño.

No me sorprendería que dentro de poco saliera algún pastor evangélico anunciando “la segunda venida de Cristo”. Año tras año emerge la misma tramoya con las mismas patrañas y con el mismo público timado. Es en ese momento cuando los peligros de esas creencias (e.g., suicidios masivos) laten vigorosamente en detrimento de un agónico escepticismo. 

jueves, 20 de diciembre de 2012

Minería de citas

De todos los elementos que estructuran una exégesis, el más común es el empleo de citas. Manuales como el de APA y MLA poseen rigurosas instrucciones que, seguidas al pie de la letra, dan solidez a la investigación realizada porque siguen estándares académicos que nos dicen la manera correcta de citar un texto.

Ahora es momento de conocer la manera incorrecta de citar un texto, es decir, cómo una cita deja de ser una evidencia y se convierte en una falacia mediante diversas estratagemas. Si bien la Rational Wiki, la Wikipedia y Chemazdamundi ya han delineado algunos conceptos al respecto, es necesario ampliarlos y discutirlos con más profundidad.

¿Cómo definimos, pues, este camelo? Simple: la minería de citas (o Quote mining, como se le conoce en el mundo angloparlante) es aquella falacia que apoya o refuta alguna postura a través del uso fraudulento de las citas. Este engaño puede construirse por:

viernes, 2 de noviembre de 2012

Voces irracionales: Chifladuras (I)

Todos los creyentes empedernidos en supercherías fideístas tienen la pésima costumbre de hablar sin pensar. No sé si llamarlos locos sin remedio o simples flipados de la vida; lo que si sé es que su empleo de la materia gris (i.e., el cerebro) es desastrosamente bajo, e incluso nulo. Comparándolos con Los Tres Chiflados, los fanáticos de todas estas ideas absurdas no son capaces ni de provocarme la risa.

He añadido a este "bestiario" un trío de personas que, topándose en algún momento de sus vidas con este espacio digital, decidieron hacer el ridículo con sus nimiedades verbales cargadas de estupidez e ignorancia. Por tanto, sus ñoñadas se mostrarán aquí, con mis despiadadas réplicas al respecto.

jueves, 11 de octubre de 2012

El desconcertante Proyecto Libro Azul

De todas las "evidencias" ofrecidas por la ufología para tratar de demostrar el "ocultamiento OVNI", una de ellas está asociada a un proyecto desarrollado en los Estados Unidos denominado Proyecto Libro Azul. Este tuvo dos objetivos: analizar científicamente los Objetos Voladores No Identificados y determinar si los mismos representaban algún peligro para la seguridad nacional.

Aunque en 1947 ya se tenían los primeros reportes, no fue sino hasta en 1952 cuando el Proyecto inició formalmente sus actividades, las cuales se llevaron a cabo durante poco más de dos décadas. Su final fue anunciado el 17 de diciembre de 1969, y para enero de 1970 sus indagaciones habían cesado por completo, sin posibilidades de reiniciarse (la Fuerza Aérea de los EE.UU. -USAF, que estuvo a cargo de las investigaciones, las desestimó por motivos económicos).

Los miles de documentos del Proyecto se dividen de la siguiente manera:

sábado, 8 de septiembre de 2012

Los engaños de los seudodocumentales

El negacionismo del Holocausto, las cadenas de email religiosas o las payasadas de Mario Silva en La Hojilla no son nada en comparación con los seudodocumentales (es decir, filmes con formato de documental cuyas afirmaciones no están basadas en la realidad). ¿Y por qué? Porque estos últimos superan en todo al peor programa de televisión y al hoax más fastidioso, incluso en mentir y tergiversar.

En estos tiempos modernos, el Internet ha sido el espacio ideal para la propagación de filmes (todos ellos virales) cuyo contenido es seudocientífico y conspiranoico a niveles extraordinariamente patológicos. Las redes sociales, diversos blogs y webs de video están atestados de usuarios que los comparten y creen sus palabras a pies juntillas.

Todos los seudodocumentales tienen una cosa en común: el nulo uso de la razón, el cual se nota rápidamente por la ausencia de críticas de valor, evidencias contrastables, juicios realistas, propuestas serias para el futuro, buenos argumentos, acusaciones sólidas, propósitos honestos y un sustento científico. Eso sin incluir el camuflaje de objetividad otorgado a todos los hechos que alteran (o inventan) según su conveniencia.